La portada destaca por sus grandes dimensiones.
Se estructura en siete arquivoltas muy decoradas con motivos geométricos como pueden ser angrelados, taqueado jaqués, etc.
Éstas apoyan en cuatro columnas de fuste liso sobre plinto, con capiteles vegetales, figurados y de animales, esquemáticos y de labra tosca.
Destaca uno de ellos con dos pájaros afrontados y otro con un jinete sobre su caballo.
El tímpano, cobijado por las arquivoltas semicirculares, es liso y sin decoración.
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En el ábside de Quintanarruz las semicolumnas adosadas no abarcan todo el muro, sino el tercio superior, apoyándose en un contrafuerte prismático, lo que dota a la iglesia de cierta modernidad. Este ábside recordará así al de Tabliega.
La gran portada se fecha a finales del siglo XII y se caracteriza por prescindir de motivos decorativos figurados, encontrando así puntas de clavo, baquetones, sogueados y delicados calados florales.
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